«Yo creo firmemente en la irresponsabilidad de la literatura. No me gusta que la literatura sea leída con base en parámetros morales. Si a mí el día de mañana me sale una novela con un narrador machista, si eso es lo que yo tengo ganas de escribir y si eso es lo que yo tengo que decir en ese momento porque estoy pensando en la violencia de los varones, lo voy a hacer» 

Que mejor cita para describir la forma en que  aborda el oficio de escribir. Sus primeras, precisamente, dos novelas («Bajar es lo peor» y «Nuestra parte de noche«) son voces masculinas. Pero, además, la escritora argentina desarrolla un trabajo creativo que incursiona en diversos estilos y géneros. Cuando optó por los cuentos lo hizo para probar voces de personajes femeninos y, de pasada, encontró en la fantasía una herramientas «acabó sirviéndome para hablar de cuestiones sociales y políticas que me interesaban y que desde el género fantástico no había trabajado aún».

Y es en esa parte de su crecimiento como escritora en donde surge «Los peligros de fumar en la cama«, una selección de relatos de corte fantástico, en un tono de terror, donde lo oscuro se relaciona con dramas sociales reales. Desde entonces Mariana Enriquez se transformó en un nombre fundamental de la literatura transandina de la última década.

No es la primera escritora que incursiona en la temática social y política. Entonces …¿Por qué tal éxito? quizás sea porque revivir el miedo de la Dictadura, por ejemplo, sigue siendo efectivo como recurso literario; porque allá como acá; los dolores y deudas que la sociedad tiene sobre los horrores de esa época permiten que sea una materia pendiente, una herida que no cicatriza.

Algo así puede leerse en el cuento «El desentierro de la angelita«, que arranca con el descubrimiento que una niña hace de osamentas en el patio trasero familiar. La metáfora funciona, huesos sin nombres, cientos de versiones sobre la identidad de ellos, secretos de familia, acusaciones de locura … una familia normal que sostiene su historia sobre la mentira y el ocultamiento cómplice. Una familia que perfectamente puede ser un país o varios países.

La pluma de Mariana Enriquez no ha dejado a nadie indemne, es fantasía y terror, pero es realidad. Asusta de sólo acercarse a lo actual de sus historia. Quizás porque el terror no es sino eso, el miedo a nosotros mismos….

«Me dio lástima, pobrecita, y le dije que lo sentía mucho, que no podía solucionárselo; hasta le dije que lamentaba no haberlos desenterrado otra vez cuando la casa se vendió, para sepultarlos en algún lugar pacífico, o cerca de la familia si a ella le gustaba así. ¡Pero si tranquilamente podría haberlos puestos adentro de una caja o un florero, y llevarlos a casa!. Estuve mal con ella y le pedí disculpas. Angelita dijo que sí. Entendí que las aceptaba. Le pregunté si ahora estaba tranquila y se iba a ir, si me iba a dejar sola. Me dijo que no. Bueno, contesté, y como la respuesta no me cayó muy bien salí caminando rápido hasta la parada del 15 y la obligué a corretear detrás de mí con sus pies descalzos que, de tan podridos, estaban dejando asomar los huesitos blancos»

El desentierro de la Angelita, de Los peligros de fumar en la cama de Mariana Enriquez. Narrativas hispánicas, Anagrama

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