Estamos frente a una presión enorme por definirnos en una o dos listas para el próximo consejo constitucional. Como pocas veces en política, aquí defenderemos una decisión tomada por la mayoría casi absoluta de las bases militantes del país o cederemos al cálculo pequeño de quienes creen que este es una lucha de intercambio por espacios en un gobierno.

Las dos listas suponen colocar al PPD en el camino de la reivindicación política y de jugarnos por construir un proyecto de país que mira al futuro y no quiere caer en las miradas románticas de un pasado de izquierda que no tiene relación ninguna con los desafíos de la humanidad del siglo XXI.

Debemos ir en dos listas para decirles a las y los ciudadanos que lucharemos para tener una nueva constitución que garantice derechos sociales universales como la seguridad, salud y vivienda. Que vamos defender su libertad de elegir, de ganarse la vida con esfuerzo, de emprender y por sobre todo, que defenderemos lo que han logrado en todos estos años.

La clase media y los más pobres verán en el PPD un partido que cuida su casa, la educación de sus hijas e hijos, la pensión de las personas mayores, y que no permitirá que se amenace su tranquilidad. Queremos un mejor Chile, en paz y en verdadera unidad, que no es otra que la de vivir mejor y disfrutar de lo alcanzado.

No vamos a renunciar a ellos para cumplir el deseo de unos pocos. La reconstrucción de la confianza en la política está en la capacidad de ser coherentes y respetar nuestra palabra.

Autor

Sociólogo, Máster en Medio Ambiente: Dimensiones Humanas y Socioeconómicas.Fundación Imagina Tarapacá

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